Sobre baldosas hidráulicas y otros tesoros

Esta historia va del rescate de unas baldosas hidráulicas y de como, gracias a las sugerencias de la calle, puedes tener algo único y ser más feliz.

Calurosa mañana de julio, por suerte estoy en casa cuando llaman al interfono. Es mi vecina. Escucho su voz entre golpes de metal y gritos de los vendedores de butano en la calle. No entiendo casi nada, pero las palabras “baldosas hidráulicas”- “pesan mucho” – “carro” .. son suficientes para que coja las llaves, meta los pies en unas chanclas y baje corriendo.

Cuando vives en un quinto (sexto real) de un antiguo edificio sin ascensor, bajar corriendo en chanclas tiene merito ..

Abajo está ella con su carro de la compra vacío, mitad indignada, mitad eufórica. La sigo hasta una esquina a 10 metros de nuestro edificio y allí están dos contenedores de obras llenos de pedazos de lo que había sido un precioso suelo hidráulico .. Una pena.

Comparto su indignación.. Aún que se tenga que hacer obra y no se quiera (?!) o no se pueda salvar, no hay razón pra destrozar un suelo así.

Buscando con cuidado entre los trozos encontramos ocho baldosas enteras, que además componen un dibujo circular. Al tener la primera en la mano me emociono, baldosas hidráulicas originales cada una firmada en la parte de atrás! Y entiendo lo del carro, pesan muchísimo!

Volvemos a casa con el carro lleno de tesoros, felices de haber salvado algo valioso.

Más tarde empiezo a limpiar las baldosas y a quitar los trozos de hormigón a los que algunas están unidas. Con espatula y martillo los trozos más grandes, y con esponja de aluminio, jabón neutro y mucha paciencia los más pequeños. Una vez limpias, secas y con una capa de cera natural los colores son brillantes y el dibujo es realmente precioso.

Trás utilizarla por las baldosas, si cabe soy aún más fan de la cera natural. Es ecológica, me encanta el tacto, resalta los colores hidratando y sellando la superficie con aspecto mate .. vale también para muebles de exteriór, como en la silla playera que recuperé.

Aún que no me puse con ella hasta el més pasado, en seguida decidí que haría una mesita. Con una estructura de madera que contuviera las baldosas sin necesidad de fijarlas, ya que sueño con verlas integradas en el suelo de mi casa.. algún día, cuando la tenga..

La base de apoyo está hecha con un tablero de conglomerado encontrado en la calle y un listón de madera de pino recortado (que sobró de la cocina de mi vecino, como este otro).

En principio pensé de utilizar las patas de madera de una cama, pero no me convencían. Y entonces otra vez la calle me regaló unas patas vintage guapísimas de hierro, que atornillé al tablero.

 

Tardé bastante en decidir el color, hasta pedí consejo en el instagram de @vivolindo. La mayoría se inclinó por un blanco roto. Finalmente utilicé pintura a la tiza en un “beige antiguo” , muy clarito y cálido, y queda muy bién con las baldosas. Antes de pintar, utilicé estuco para madera para hacer la estructura más homogénea y sobretodo cubrír el corte del tablero en el lateral. (Intento evitar productos no ecológicos.. pero el estuco para madera lo tenía hace años! Así que si te queda de algún proyecto, bién tapado y en lugar fresco se mantiene perfectamente).

Si vives en Barcelona y algún día encuentras baldosas hidráulicas originales y no quieres (o no puedes) cogerlas, puedes enviar un mensaje a @i_rescue_tiles y contribuir al “Projecte Rajola”. Puedes leer más sobre su proyecto aquí.

Tener en casa estas baldosas preciosas que son parte de la historia de esta ciudad y disfrutar de ellas, para mí es un lujo. Pero no sólo es esto. Hacer algo único, que te sirva y te guste, te hace consciente de los muchos recursos que tienes, te recuerda el valor de las cosas, te empuja a buscar alternativas..

Tu creatividad se crece y tu autoestima también. En definitiva, te hace más feliz 🙂

Abrazos,

Eva

 

 

 

 

 

 

 

 

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